sábado, 20 de junio de 2015

La Encíclica Verde: Expectativas por el documento esperanzador



Constantemente estamos leyendo noticias sobre reuniones, negociaciones y documentos que intentan dar solución al flagelo ambiental, y constantemente nos frustramos sobre los resultados esperados ya sea de inclusión de la problemática ambiental en la agenda pública, o de planes, proyectos, políticas y programas ambientales serios y a largo plazo que tengan la efectividad que realmente necesita el planeta, y la salud y calidad de vida de los que estamos y los vendrán.

Pero esta vez la expectativa la genera un documento que vendrá en cuestión de días del Vaticano. Estoy hablando de la “encíclica verde” que está elaborando el Papa Francisco y que el mundo entero espera.

Papa-Francisco

“La ávida explotación de los recursos ambientales” constituye “otra herida a la paz” Papa Francisco.-

No crean que exagero por ser argentina y compartir nacionalidad con el flamante Papa que ha dado un lavado de cara a la Iglesia como institución, y que sin exclusividad de religión o credo ha despertado al menos la curiosidad de la humanidad casi toda, ganándose el respeto del mundo, por su sencillez para decir las verdades, la valentía para tomar decisiones y este radical cambio en hablar de las cosas cotidianas, aunque sean “complicadas” para el común de sus pares católicos e incomode a muchos.

¡No se asusten! No pretendo darle a esta columna un tinte religioso, sólo quiero contarles que entre los ambientalistas el Papa también se ha convertido un referente a través de sucesivas afirmaciones que ha hecho sobre ecología y cuidado y respeto por el planeta, pero especialmente, porque en este mes de junio se estaría publicando su encíclica sobre ecología, lo cual nos mantiene expectantes en todo el mundo.

Al parecer, tanto para la ONU cuanto para los principales grupos ambientalistas del mundo esta esperada encíclica representa un documento más que trascendental. Ello en virtud de que del mismo modo que la línea mayoritaria en el campo de las ciencias para el Papa Francisco el cambio climático del que tanto hemos hablado, es una causa grave que afecta al planeta todo – especialmente a los más pobres- y no duda que ha sido causado principalmente por el hombre.

Casi inocentemente según la mirada economicista del mundo, muchos pensamos que existe un deber moral de contrarrestarlo a través de una acción global conjunta –como si ello fuera fácil-, y como imaginarán, el Papa así lo propone.

El tema es que en Estados Unidos –país que no resulta ajeno a esta expectativa hay un pequeño grupo muy poderosos y de derecha vinculado a la industria del petróleo y del carbón –nada más ni nada menos- que se opone abiertamente a este postulado que propone el Papa y que tanto idealizamos los amantes del medioambiente.
“Dios siempre perdona, nosotros a veces perdonamos, pero cuando la naturaleza -la creación- es maltratada, no perdona” Papa Francisco.
Por mi parte, no me canso de decir –y espero no se aburran de leerlo- que realmente debemos concientizarnos que urge hacer algo efectivo y rápido para empezar a contrarrestar el cambio climático. Cada año se celebra la cumbre del cambio climático en una ciudad diferente. En diciembre de 2014 se celebró la COP20 en Lima, Perú, que aunque duela reconocer ha resultado frustrante en relación a sus expectativas, y este diciembre próximo, será la COP21 en París, Francia, donde se espera tenga lugar el giro crucial que el mundo necesita para su control.

En esta senda, la “encíclica verde” del Papa va a representar un claro llamado a la reflexión con la una obvia intención de fijar y definir un propósito moral que se traduzca además en una herramienta de acción para que la economía mundial sea más segura. Esta seguridad que tenga en la mira a los marginados, a los sectores más vulnerables, que sea más segura para la Tierra, y también para las generaciones futuras.
«Si bien ‘la naturaleza está a nuestra disposición’, con frecuencia no la respetamos, no la consideramos un don gratuito que tenemos que cuidar y poner al servicio de los hermanos, también de las generaciones futuras» Papa Francisco.
La influencia que el discurso del Papa Francisco viene teniendo en todos los sectores del mundo entero y por encima del catolicismo, justifica la expectativa sobre esta encíclica, que sin lugar a dudas tendrá un rol importante en materia de concientización. Ayudará a que la humanidad toda entienda de qué se trata la crisis ambiental y todo lo que está en juego frente a este flagelo, todo lo cual deberá empujarnos a enfrentar el cambio climático de modo imperativo y con urgencia, asumiendo las consecuencias de no haberlo hecho antes.

La encíclica llegará muy pronto y a poco de su llegada vendrán una serie de negociaciones mundiales de importancia en la materia. En julio se tratará el financiamiento para el desarrollo; en septiembre, las metas a adoptar con sustento en el desarrollo sostenible, y en diciembre, la antes mencionada COP21 para mitigar el cambio climático inducido por el hombre.

La encíclica se estaría publicando el 16 de junio venidero y se sabe Francisco pedirá –en la línea de su predecesor Benedicto XVI llamado el “Papa verde” un freno a los «numerosos destrozos medioambientales y a los estilos de vida que son la causa, con frecuencia en países ricos, a miles de kilómetros de distancia» y no dejaría de mencionar que el equilibrio ambiental es también responsabilidad de los gobernantes, a quienes el Papa ha invitado con toda claridad a «ser custodios de la naturaleza creada, del proyecto de Dios inscrito en la naturaleza; custodios de los demás y custodios del medio ambiente…”.

A la luz de los acontecimientos, y no sólo por mi característico optimismo personal, ni mucho menos por mi condición de argentina orgulloso del Papa, confío en que esta encíclica de Francisco puede jugar un rol preponderante que ayude al mundo a encontrar un acuerdo justo en tamañas negociaciones mundiales venideras, sin desconocer el rol y las presiones que el poder y el dinero imponen cuando se negocia, que se suma un poco a lo que el Papa llama la “globalización de la indiferencia” y los lobbies de las industrias que mueven el mundo, como la del petróleo. Pronto les estaré contando los pormenores de la encíclica verde, que tanta expectativa general. Máxime si asumimos ese postulado que el Papa mismo menciona acerca de que «nosotros no estamos llamados a vivir los unos sin los otros, sobre los otros o contra los otros, sino con los demás, para los demás y en los demás».

Fuente: M.V. Marchisio, Diario La Nación y ABC.-

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